jueves, septiembre 11, 2008

A Berta Perelstein de Braslavsky

La imaginé una vez con la metáfora de una flecha (1), con su misma energía y capacidad de trabajo hacia los veinte años como estudiante de ciencias exactas en el Instituto del Profesorado. Las probetas, los catalizadores, la belleza del pensamiento abstracto recorriendo el interior del teorema hacia la tesis como una flecha racional, la seducen en su juventud. Pero ella recorre los pasillos hasta el aula donde Aníbal Ponce dispara otras flechas, con un arco todavía positivista, hacia el interior de la psicología.
La imaginé esa vez asistiendo a los cursos de Ponce en el Colegio Libre de Estudios Superiores sobre "Educación y lucha de clases" y las clases sobre España franquista, e imaginé a Marcos Ana escribiendo "Oye hermano, te llamo desde un muro".
Es el año 1936. El nazismo y el fascismo se aprestaban para el asalto irracional del mundo. Comienza la guerra civil española. En nuestro país, el "fraude patriótico" sostenía al general Agustín P. Justo, en una etapa en que la rancia oligarquía vacuna y sus socios externos iniciaban una larga etapa argentina signada por los golpes de estado y la represión al campo popular.
En 1936 Berta Perelstein es expulsada del profesorado a dos meses de su graduación mientras que, simultáneamente, Aníbal Ponce es separado de sus cátedras.
La defensa de Ponce es encarada en la Cámara de Diputados por Julio A. Noble, diputado demócrata progresista por Santa Fe señalando:
"La incorporación a la docencia no significa abdicación de ideas ni abandono de derechos ciudadanos. Al contrario: creo que tal incorporación impone la actividad ciudadana y una mayor acción cultural. El profesor que reduce su vida a la función reglamentaria de dictar clases a horario, se convierte en un empleado; podrá ser un buen o mal empleado más, pero eso tan sólo: un empleado. No llegará nunca a ser un maestro"
En la misma sesión se preguntaba el diputado socialista por la Capital, Juan Antonio Solari, criticando el accionar del Ministro de Instrucción Pública del régimen, Jorge de la Torre:
"¿Cómo es posible que pasen cosas como éstas, en que a una alumna distinguida, respecto de la cual ni los propios maestros, ni el mismo rector, ni la inspección general, encuentran méritos para darle un correctivo se le cancele su matrícula? Es el caso de Berta Perelstein".
El Ministro responde a los dos "liberales" advirtiendo que el Poder Ejecutivo, "cuenta con personal de secretaría de cuya lealtad no duda que […] ha podido controlar desde tiempo atrás, las actividades extremistas de la susodicha Berta Perelstein, viéndola desenvolverse sin rebozos e impartir directivas demoledoras desde el lugar que ocupa en el ambiente de su preferencia".
La flecha detuvo hoy su trayectoria consecuente de maestra empecinada contra tantos "empleados del sistema educativo" durante todo el Siglo XX.
Y quise de esta manera recuperarla en su juventud, como una manera del homenaje a la segunda socia honoraria de la Sociedad Argentina de Historia de la Educación, por su destino de flecha lanzada en el Siglo XX hacia la utopía socialista.
Porque otros la recordarán como especialista en lectura y escritura que no es cosa menor.
Rubén Cucuzza
Luján, 9 de octubre de 2008

1) Cucuzza, Rubén (1987) Discurso a Berta Perelstein de Braslavsky en ocasión de la entrega del premio Aníbal Ponce, Buenos Aires, Ediciones "Amigos de Aníbal Ponce

1 comentario:

  1. seguiré sus publicaciones ha ganado un nuevo lector. Muchas felicidades

    saludos,
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