martes, abril 04, 2006

De la oralidad a la escritura


Según Walter Ong ( Oralidad y escritura: tecnologías de la palabra, México, FCE, 1987) la escritura posibilitó que la mente dejara de tener como principal ocupación la retención y la memoria; permitio la aparición del pensamiento analítico-formal, de la distancia entre el observador y lo observado y con ello las filosofías basadas en la distinción entre sujeto y objeto; la palabra dejó de ser principalmente acontecimiento para pasar a ser una cosa, un objeto; fue posible detener el fluir incesante de la expresión y el pensamiento para fragmentarlo, descomponerlo, analizarlo, recomponerlo, hacerlo retroceder y, con todo ello, generalizar, apartarse de las experiencias sólo concretas y situacionales para abstraer cualidades y causalidades comunes a objetos y situaciones diversas. Esa gran transformación no se realizó sino a través de un prolongado periodo de tiempo y no sin grandes resistencias, aunque los críticos de la tecnología de la escritura se vieran obligados a manifestarlas, paradójicamente, por escrito .

A partir de la Baja Edad Media la sociedad del occidente europeo estaba ya definitivamente asentada sobre la tecnología de la escritura. La lengua culta de la época, el latín, se había convertido en una lengua exclusivamente escolar, hablada únicamente por varones, aprendida fuera del hogar y dominada completamente por la escritura. Apartada del mundo vital humano, libre de la carga emocional de toda lengua materna, aumentó la separación entre el conocedor y lo conocido y posibilitó el reino extremadamente abstracto de la escolástica medieval.

Valgan como ejemplos, como decíamos, de esa resistencia, del prolongado periodo de tiempo en que se mantuvo y de la dificultad de la tecnología de la escritura por acceder a un status de consideración entre los sabios y la alta cultura, dos conocidas citas de Platón y de Santo Tomás.

El primero ponía en boca de Sócrates: "Y ahora tú, como padre que eres de las letras, dijiste por cariño a ellas el efecto contrario al que producen.
Pues este invento dará origen en las almas de quienes lo aprendan al olvido, por descuido del cultivo de la memoria, ya que los hombres, por culpa de su confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera, por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro, por su propio esfuerzo (...) Apariencia de sabiduría y no sabiduría verdadera procuras a tus discípulos. (... ) Pues eso es, Fedro, lo terrible que tiene la escritura y que es en verdad igual a lo que ocurre con la pintura. En efecto, los productos de ésta se yerguen como si estuvieran vivos, pero si se les pregunta algo, se callan con gran solemnidad. Lo mismo les pasa a las palabras escritas. Se creería que hablan como si pensaran, pero si se les pregunta con el fin de informarse sobre algo de lo dicho, expresan tan sólo una cosa que siempre es la misma (...) Y cuando es maltaratado [un escrito], o reprobado injustamemnte, constantemente necesita de la ayuda de su padre, pues por sí solo no es capaz de defenderse ni de socorrerse a sí mismo"; PLATÓN: Fedro, Madrid, Instituto de Estudios Políticos, 1970, pp. 76/77.

Muchos siglos más tarde aún se escuchaban los ecos de estas palabras de Platón en la cultura occidental. Santo Tomás afirmaba que la escritura era unatécnica impropia de ser empleada por los grandes maestros de la humanidad:
"Debió Cristo exponer su doctrina por escrito? ... Solución.
Hay que decir: fue conveniente que Cristo no consignase por escrito su doctrina. Primero por su propia dignidad. A más excelente doctor corresponde más excelente modo de enseñar. Y, por eso, a Cristo, como doctor supremo, le competía este modo, para que imprimiese su doctrina en los corazones de los oyentes. Esta es la razón de que en Mt 7, 29 que los enseñaba como quien tiene autoridad. Por esto, también entre los gentiles, Pitágoras y Sócrates, que fueron doctores excepcionales, no quisieron escribir nada ... Si pues, Cristo hubiera consignado su doctrina por escrito, los hombres hubiesen pensado que no tenía otra más alta que la escrita ..."; Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, Tercera parte, Cuestión 42, Artículo 4. Cita extraída de:
http://www.dominicos.org/biblioteca/suma/suma3.htm


Permítasenos señalar aquí otra paradoja pero de sentido inverso a la manifestada por Ong. Uno de los grandes pronósticos incumplidos del contemporáneo mundo “on-line” fue el de la emergencia del “libro electrónico”. En los últimos años del siglo XX y principios del presente fuimos literalmente bombardeados por anuncios acerca de un artilugio electrónico que reemplazaría al “obsoleto” libro tradicional en papel. Sus pregoneros incluso vaticinaban que millones de árboles serían salvados de la destrucción merced a la rápida aceptación y a la utilización masiva del libro electrónico. Apenas unos años después, lejos de haber desaparecido, el libro tradicional no sólo sigue tan vigente como en los últimos cinco siglos, sino que se ha convertido en el producto más vendido a través de Internet. La red mundial influyó en él pero de un modo muy diferente al que pronosticaban algunos publicistas: lo transformó en objeto privilegiado del comercio electrónico. Para mayor contrasentido, los publicistas y propagandistas de las virtudes del libro electrónico continúan expresándose principalmente a través del soporte tradicional: en libros de papel.

2 comentarios:

  1. no se si estara bien elaborada mi pregunta pero es una inquietud que tengo desde que empeze la cursada y el profesor nos sorprende con la tecnologia en la universidad.¿es analfabeto aquella persona que no tiene la posibilidad de integrarse al mundo actual de la tecnologia ?

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  2. No sabría decir si el término adecuado para ello es "analfabetismo digital", aunque la expresión existe y es utilizada por especialistas, periodistas, divulgadores. Creo que la expresión "analfabeto" ha adquirido un sentido peyorativo que anula el valor descriptivo que pudiera tener. Pero creo, también, que la capacidad de producir y descifrar un texto escrito ("alfabetización" en sentido tradicional)no basta para poder desenvolverse con (cierta) soltura y disfrutar (o criticar) y participar de la cultura contemporánea. Se habla del "dominio de los códigos de la modernidad", en los que se incluye mucho más que la definición tradicional, entre otras cosas, la "lectura comprensiva", la fluidez verbal y escrita, la lectura e interpretación de imágenes, símbolos y pictogramas (señales, indicadores, mapas, etc.), razonamiento matemático, el conocimiento "a nivel de usuario" de la informática, el conocimiento de otra lengua además de la propia, etc. Por otra parte, hay que destacar que la enorme y creciente desigualdad social mundial, imposibilita efectivamente a millones de personas a integrarse "al mundo actual de la tecnología".

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